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Phisto's Paranoia

Mil historias que contar

Mil historias que contar

Cuando desperté aquella mañana soleada de principios de junio, no sabía que ya estabas allí. El sol se abría paso en mi ventana, dejando un rastro de luz sobre la cama, animándome a salir a la calle y disfrutar de la brisa cálida del mar. Me dirigí a la ventana y asomé  mi cuerpo por ella. El mar de color añil se divisaba al fondo, y el horizonte se mezclaba con el agua, fundiéndose en un solo color. Aquí y allá lo salpicaban diminutas motas blancas, señal de su eterno movimiento. Miré más abajo y vi la arena dorada, que destellaba ante el brillo del sol. Y sentada allí estabas tú, con tu precioso pelo negro azotado por la brisa, mirando el mar, ajena a todo, y en paz contigo misma y con el mundo entero. No pude reprimir una sonrisa al verte; tú no me viste, y yo quería darte una sorpresa.

Me acerqué lentamente a ti, procurando no hacer ruido. Cuando me agaché junto a ti, y suavemente acaricié tu hombro, te sobresaltaste ligeramente, pero me dedicaste tu mejor sonrisa cuando giraste la cabeza y me miraste a los ojos. Vi mi propio rostro reflejado en ellos, en aquellos dos pozos oscuros y brillantes, penetrantes como la más intensa oscuridad. Me sentí desfallecer del ansia de besarte, y me di, con cierto egoísmo, ese capricho. Ese momento fue fugaz y a la vez infinito para mí, el instante más increíble de mi vida: tú y yo, a la orilla del mar, a solas, en aquella preciosa mañana que anunciaba el verano; no imaginé nada mejor.

Pasé mañana y tarde junto a ti, y a la noche nos sentamos en la repisa del paseo, de cara al mar, contemplando la luna estampada en el cielo estrellado. La gente caminaba detrás nuestro, hablando, riendo, viviendo, y nosotros estábamos allí, en silencio, temerosos de pronunciar una sola palabra que estropeara ese mágico instante. Al fin me atreví a mirarte, y tú me dirigiste la mirada; esas miradas fueron infinitamente mejores que mil palabras, no necesitábamos más. Me acerqué a ti, te rodeé los hombros con mi brazo y tú apoyaste tu cabeza contra mi hombro, suave y delicadamente. Me sentí el tipo más afortunado del mundo.

Rise up, rise up

Rise up, rise up

America, land of dreams, land of hope...

 

La ciudad resplandece, un universo de luces fosforescentes y parpadeantes danza ante mis ojos, como un sueño enfermizo. Se transportan de aquí a allá como estrellas fugaces, tan fugaces como el tiempo. Miro mi reloj; son las 20:58 horas. Vuelvo a levantar la vista; la ciudad huele a asfalto, a metal, a plástico, al humo de mil cigarrillos y puros, a dinero... Un sinfín de imágenes se forman en mi retina cuando cierro los ojos; respiro profundamente y me dispongo a seguir caminando.

En la calle hay muchísima gente, miles de personas de las cuales no conozco a nadie, ni siquiera de vista. Todas caminan y caminan, mirando al frente, mecánicamente, como androides programados para recorrer esas calles sin más objetivo que llenar el vacío de esta inmensa ciudad. Camino por la acera, pero nadie me mira; los coches, motos y demás vehículos se desplazan a mi alrededor. Oigo una débil sintonía, distante, apagada; son los Stones.

A mi derecha la acera se bifurca hacia un oscuro y húmedo callejón. Sin pararme a pensar, me introduzco en él; el callejón está vacío, apenas se divisan dos o tres contenedores, distinguibles tan sólo por el zumbido resonante de las moscas que revolotean sobre ellos. De una alcantarilla en el suelo emana un humo ocre, cálido, que niebla el lugar. Apoyo mi cabeza contra la pared, sintiendo el tacto en mi nuca y en las manos de los fríos ladrillos que conforman el edificio. Vuelvo a cerrar los ojos, disfrutando del aroma de esta ciudad, que me es tan agradable ahora. Una tímida sonrisa se escapa forzosamente de mis labios y, por primera vez en mucho tiempo, me encuentro bien.

 

 

... when will you give me the chance of knowing you?

Oh, America, land of dreams, land of hope...

Music's everywhere

Music's everywhere

"Oigo música en todas partes,

dentro de mi cabeza,

a cada instante..."

 

Es el estribillo de una famosa canción de M-Clan, el mejor grupo de rock de la Región de Murcia (y si me apuran, de España) de la Historia. Y es que no he oído ningún otro verso que describa mejor lo que es mi vida en estos momentos: mi vida es música y la música es mi vida. Me ayuda en esos momentos en los que parece que ninguna otra cosa puede hacerlo, es mi compañera en esos otros momentos más felices, o aquellos en los que te encargas de una tarea tediosa como ella sola... ¡Qué grande es la música! Me encanta la música, de todo tipo. No me decanto por un género en especial, aunque admito que hay ciertos tipos de música que no soporto (ej: reggaeton,...), más que nada porque no me dicen nada, no consiguen transmitirme emoción ninguna, y la mayoría de las canciones tienen letras absurdas y espantosas que van acompañadas de melodías repetitivas y muy cansinas. No busco eso en la música; busco canciones que me hagan sentir algo, que me remuevan por dentro, que me cuenten una historia, con las que pueda sentirme identificado... Eso es lo bonito y maravilloso de la música: es el mejor medio para transmitir los sentimientos, para expresar amor, desamor, rabia, deseo, odio, tristeza... o simplemente aburrimiento. Bendito el día en que surgió la música, porque ese día nací yo y millones de personas más que quizás se sienten igual o similar a mí.

 

No sé que más poner, así que dejo algunas canciones para que os deleitéis con ellas:

- Starway to Heaven, de Led Zeppelin. Una maravilla de canción.

- Hotel California, de The Eagles. Otro clásico que no se queda atrás en grandeza. Increíble el solo interpretado a la par por Don Felder y Joe Walsh.

- Thriller, de Michael Jackson. ¿Qué puedo decir de este? :)

- Y para finalizar, All I want is you, de U2. Pone los pelos de punta, con la genial interpretación de Bono y la (suave al principio, e increíblemente desgarradora al final) guitarra de Edge.

Son todos clásicos, pero es que de momento no hay ninguna canción actual que consiga hacerme sentir lo que consiguen estas canciones. Ya no se hacen canciones como las de antes...

Tú

La tarde ya cae, y una luz gris y monótona invade el ambiente. Unos melancólicos acordes de guitarra suenan a lo lejos, profundos, distantes, y me acompañan en mi soledad. Mi ventana está abierta, y una brisa fresca me acaricia el rostro y azota mi pelo. Me acuerdo de ti, y el mundo se me viene encima. Sé que no tengo derecho a nada, que la estupidez ciega mi vida, y probablemente no sepas que en todo momento pienso en ti... y no lo puedo evitar. Esa melancólica canción me recuerda a ti, la brisa que ronda mi ventana me evoca tu aliento, la luz de la tarde me hace soñar con un campo abierto, tú y yo, conduciendo un coche, y que nos lleve donde quiera... Me imagino una larga carretera, casi infinita, que se pierde en el horizonte. El desierto a nuestro alrededor, todo está en calma, la cálida luz del atardecer ilumina las vastas montañas, que se alzan imponentes a cada lado del camino. Una canción suena en la radio, y tú duermes al lado mío. Te miro, tan tranquila, tan hermosa... necesito estar contigo toda la vida, lo necesito como un sediento necesita al agua, como necesito a mi guitarra en tiempos difíciles. Puedo decir mil cosas, pero siempre estaré diciendo lo mismo: te quiero.

Jesus... Jesus, help me

Jesus... Jesus, help me

... ayúdame a encontrarte...

... necesito saber que estás ahí...

... no quiero perder la fe...

... por favor...

 

When I look at the world...

When I look at the world...

When you look at the world
What is it that you see?
People find all kinds of things
That bring them to their knees
I see an expression
So clear and so true
That it changes the atmosphere
When you walk into the room

So I try to be like you
Try to feel it like you do
But without you it’s no use
I can’t see what you see
When I look at the world

When the night is someone else’s
And you’re trying to get some sleep
When your thoughts are too expensive
To ever want to keep
When there’s all kinds of chaos
And everyone is walking lame
You don’t even blink now, do you
Or even look away

So I try to be like you
Try to feel it like you do
But without you it’s no use
I can’t see what you see
When I look at the world

I can’t wait any longer
I can’t wait till I’m stronger
Can’t wait any longer
To see what you see
When I look at the world

I’m in the waiting room
Can’t see for the smoke
I think of you and your holy book
While the rest of us choke

Tell me, tell me, what do you see?
Tell me, tell me, what’s wrong with me.

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Llevaba tiempo sin poner nada; liado con muchas cosas, además de que no me acordaba que existía este blog :) No es mala idea lo de tener blog propio. Creo que es un buen contenedor donde depositar tus sentimientos, decir lo que piensas... en definitiva, mostrarte a ti mismo e iluminar los rincones más ocultos de tu alma. Casi como un diario, solo que es leído por millones de personas (bueno, voy a ser modesto, ya que no creo que precisamente este blog lo hayan visitado más de dos personas). Es una tarea complicada mantenerlo, y yo no me veo demasiado capaz... en fin, se hará lo que se pueda.

 

La canción: es una estrofa que me ha venido a la mente de repente, y que me ha recordado una buena canción de U2 de su disco All that you can’t leave behind, cuya letra no me había parado a intentar comprenderla, pero ahora que la he releído me dice algo más que una simple melodía acompañada de palabras inconexas para oídos que no están por la labor de escuchar.

Que os cunda ;)